Eric Pearl en la Revista Discovery DSalud

La presentación tendría lugar el viernes por la tarde. Con una puesta en escena al más puro estilo norteamericano y un perfecto dominio del escenario Pearl explicó en que consistía la Sanación Reconectiva y cuáles eran los objetivos del mini-curso. Poniendo mucho énfasis en enviar un mensaje: todos los asistentes –médicos, terapeutas y personas sin cualificación sanitaria alguna- podrían al final de los seminarios hacer TODO lo que él es capaz de hacer. Y después realizó una demostración más bien “light” para lo que la gente esperaba a la vista de lo oído y leído sobre su capacidad de sanación. A todos nos hubiera gustado ver casos parecidos al de Dimitri del que antes hablamos pero no pudo ser. Pearl escogió de entre los asistentes a un joven con problemas de articulación que le impedían elevar sus brazos en paralelo y por encima de la cabeza. Y tras unos instantes moviendo sus manos de forma pausada en torno al brazo afectado el joven -al que volveríamos a ver como un participante más en el seminario durante el fin de semana- volvió a su asiento tras demostrar que la movilidad de su brazo ya era completa. No hubo más y desde luego no nos pareció muy concluyente.

Los dos días siguientes fueron eminentemente prácticos. Pequeñas charlas teóricas por parte de los ayudantes de Pearl -personas todas ellas accesibles y muy agradables distribuidas en función del idioma de los presentes ya que había gente de habla inglesa, francesa y, por supuesto, española-. A continuación, en grupos de cuatro personas que se iban rotando -una tumbada en la camilla y tres alrededor de pie- la parte práctica comenzaba. Quienes se encontraban de pie movían sus manos sobre las personas tumbadas siguiendo las indicaciones de los asistentes o del propio Pearl a través de grandes pantallas instaladas en la sala pero sin llegar en ningún momento a tocarlas físicamente mientras esperaban que se produjera alguna reacción perceptible de tipo físico en su cuerpo. Y debo decir que no tardé en comprobar, mientras paseaba entre las camillas –los grupos iban rotando porque no había camillas para que todos los asistentes pudieran trabajar a la vez- que efectivamente allí estaba sucediendo algo. No en todos los casos se provocaban reacciones pero sí en muchos, en casi todos. Se trataba de manifestaciones físicas involuntarias, sencillas, pero visibles: ojos que tras los párpados cerrados se movían inquietos o ligeros movimientos en los dedos de las manos, en los músculos de la cara, en los pies... En unas decenas de casos las reacciones fueron en cambio mucho más llamativas: había cuerpos que se movían de forma espasmódica y sin control sobre las camillas, como si fueran marionetas controladas por hilos invisibles anudados a las manos de las personas que se encontraban alrededor de la camilla. Y nunca se produjo el más mínimo contacto físico con la persona tumbada. Ni siquiera hubo contacto verbal. El trabajo, los ejercicios, se realizaban en silencio.

Eso sí, las sensaciones variaban según las personas. Cuando me llegó el turno de estar de pie alrededor de una camilla tratando de buscar o motivar con los movimientos de mis manos alguna reacción en la persona tumbada experimenté una sensación de agradable calor en las palmas de mis manos, un calor que de alguna manera sentía vinculado a la persona de la camilla y cuya intensidad, en contra de todas las leyes físicas, no disminuía al alejarme o acercarme a la camilla. Lo sentía invariable. Incluso podía aumentar a medida que me alejaba. Luego constataría, preguntando a algunos asistentes, que casi siempre las reacciones físicas en las personas que estaban alrededor de la camilla se correspondían con sensaciones en las personas tumbadas.

Finalmente me tocó tumbarme a mí en la camilla. Y puedo dar fe de cómo, de una forma completamente involuntaria, sufrí en primera persona todos los efectos relatados. Unas veces sentía pequeños movimientos oculares incontrolados y otras cómo mi cuerpo se agitaba. El movimiento sin control comenzaba en un brazo o una pierna y se iba extendiendo a todo el cuerpo. Llegué a sentir todo mi organismo sacudido por hilos invisibles sin que notara el más mínimo contacto externo.

  Reconexión y ciencia 

Evidentemente, muchas de las afirmaciones de Pearl son difíciles de asumir y sin embargo lo que afirma está siendo de alguna forma confirmado por investigaciones realizadas en centros como el Jackson Memorial Hospital o el Cedars-Sinai Medical Center así como en la Universidad de California (UCLA), la Universidad de Minnesota, la Universidad de Miami y la Universidad de Arizona. Habiendo nuevos programas de investigación actualmente en marcha bajo la dirección de investigadores como Gary Schwartz o William Tiller.

Tiller -profesor emérito del Departamento de Ciencia de los Materiales en la Universidad de Stanford y miembro de la Academia Americana para el Avance de la Ciencia- ha afirmado ya sobre la Sanación Reconectiva: “Realmente estamos hablando de algo que está más allá de lo que clásicamente se ha conocido como energía curativa, en un espectro más amplio de energía, luz e información”. Afirmación que apoya con el experimento que hizo en uno de los seminarios de Pearl en Sedona porque tras tomar datos de la energía de la sala antes y después del taller de sanación, constataría resultados sorprendentes: “Dos días después del seminario aún se detectaba un incremento energético enorme. Permítanme ponerlo en términos que puedan ser comprensibles: si nos fijamos en una realidad normal y pensamos en temperatura normal, ¿el exceso de energía contenido en el taller de Pearl dos días después de su comienzo a qué podría equivaler? La respuesta es que el aumento de temperatura efectiva de un espacio normal hubiera sido de… 300 grados centígrados ¡Enorme!".

Por su parte el Human Energy Systems Laboratory que dirige Gary Schwartz -director del Center for Frontier Medicine in Biofield Science- llevó a cabo varios experimentos cuidadosamente diseñados para determinar si la energía de Sanación Reconectiva podía constatarse en el laboratorio. En ellos, Eric Pearl y dos de sus estudiantes sirvieron como emisores mientras otros voluntarios actuaron como receptores. Pues bien, el primer experimento demostró que los receptores –que tenían los ojos vendados- pudieron detectar la energía el 83% del tiempo. El segundo demostró que la energía funciona como una señal electromagnética. Y el tercero confirmó que la onda del corazón del emisor -medida por el electrocardiograma- modifica la onda cerebral del receptor -controlada por un electroencefalograma- sobre todo cuando el emisor pone intención, deseo, en el envío de su energía. “Lo más importante en este tercer experimento -dijo Schwartz- es que sea o no el receptor consciente de la onda del electrocardiograma del emisor, se refleja en su electroencefalograma, por lo que hay una detección inconsciente de la energía que se puede registrar electromagnéticamente”.

Tiller y Schwartz no son, por supuesto, los únicos científicos sorprendidos por las capacidades de Pearl. Mark O'Connell, Decano Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, no ha tenido más remedio que rendirse a la evidencia de lo insólito: “Soy médico convencional –afirmaría-. Aprendí Medicina Interna. Estoy en una Facultad de Medicina. Soy uno de sus decanos. Formo parte de la Medicina oficial. Pero esto ha sacudido mi idea de cómo trabaja el cuerpo, de cómo funciona la enfermedad. Después de lo que he presenciado personalmente con mis propios pacientes me pregunto, ¿cómo encaja todo esto? Definitivamente, existe una conexión mente-cuerpo. Nadie puede negarlo, practique la Medicina Integral o la convencional. Mente y cuerpo forman un todo. Y quien lo niegue no está prestando atención”.

O'Connell recuerda haber presenciado una sesión de curación de Eric Pearl con una paciente que tenía graves problemas de salud que requerían cirugía, pero tras ver cómo éste "agitaba sus manos en torno a ella” fue testigo -y no ha dudado en dar fe de ello- de la notable mejoría que experimentó el enfermo.

Habrá quien piense que nada de lo contado aquí es posible pero son ya muchos los científicos e investigadores que llevan décadas buscando en el vacío cuántico la respuesta, aunque en nuestras escuelas y facultades se siga enseñando aún una concepción newtoniana y mecanicista ya superada del universo. De hecho, los investigadores rusos Anatoly Akimov y Gennady Shipovhan han planteado la descripción de muchos -si no de todos- los fenómenos parapsicológicos relacionados con la curación bioenergética y la intención consciente sobre la base de la existencia de unos campos de torsión, un nuevo estado de la materia a añadir a los ya clásicos -sólido, líquido, gaseoso y plasma- entre cuyas propiedades destacarían una velocidad no infinita (aunque sí millones de veces mayor que la de la luz), capacidad para afectar al peso de los objetos, atravesar metales, propagarse en el pasado y en el futuro, observarse por métodos Kirlian y transmitir una ingente información sin energía. Difícil de explicar y de entender… pero con mayor motivo, si se siguen ignorando los avances de la ciencia y los propios hechos inexplicables que se producen a diario en todo el mundo. Cuando quizás sean la respuesta a lo que Pearl explica.

Extraído de Discovery Salud, nº 124/febrero/2010

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Comentarios

02.12 | 15:45

Muchas gracias, Jorge!
Poco antes de recibir tu comentario he añadido alguna cosa más...
Gracias por tu visita!

...
02.12 | 14:51

Hola Pilar
Me gusta tu pagina.
Te felicito pq esta muy buena
Saludos
Jorge Brandon

...
29.06 | 22:21
Te recomiendo ha recibido 8
06.10 | 21:30
LA RECONEXION ha recibido 20